Fundación Ceibal y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación presentaron la edición 2025 del Fondo Sectorial de Educación (FSED), una iniciativa destinada a financiar y promover investigaciones pertinentes para la mejora de las condiciones educativas. Este año el Fondo se centra en la promoción de la asistencia escolar.
Este año, el “Fondo Sectorial de Educación: Inclusión Digital” apoyará proyectos que contribuyan tanto a la generación de evidencia sobre intervenciones educativas específicas vinculadas al ausentismo, como a la acumulación de conocimiento acerca de los factores y estrategias que favorezcan la asistencia y permanencia escolar.
Durante la presentación, también se desarrolló un espacio de intercambio y debate sobre diferentes propuestas y desafíos, en torno al desarrollo de políticas educativas tendientes a abatir el ausentismo escolar.
La conferencia central estuvo a cargo de la especialista canadiense Jess Whitley, ph.D. en Psicología Educativa por la Universidad de Alberta (Canadá), y profesora de Educación Inclusiva en la Facultad de Educación de la Universidad de Ottawa.
La académica centra su actividad de investigación en la asistencia y el ausentismo escolar, la inclusión/exclusión en la Primaria, las políticas de educación inclusiva y la formación docente para la inclusión y el bienestar de niños, niñas y adolescentes en la temática de salud mental.
Whitley inició su presentación planteando tres casos de ausentismo en estudiantes que se producían por diferentes razones, tales como dificultades emocionales que les impiden separarse de la familia, situaciones de discapacidad leves y responsabilidades familiares y laborales que obstaculizan el cumplimiento de las actividades educativas.
En ese sentido, indicó que es necesario comenzar a distinguir las causas de ausentismo. “El hecho de estar presente en la escuela tendría que ser bastante más complicado que la manera en que lo concebimos hasta ahora. Si pensamos en la presencia y la comparamos con el foco de la calidad de la educación, esa presencia requiere mucho más que estar presente, ya que además implica estar involucrado e incluido”, explicó.
Categorías de ausentismo
También señaló como erróneo estigmatizar las ausencias solo cuando el estudiante lo hace a espaldas de sus responsables, ya que las faltas consentidas en el núcleo familiar también tienen efectos negativos en las trayectorias educativas.
“Nosotros utilizamos un modelo de investigación que fue creado por David Heyne. Él y sus colegas empezaron a recopilar información sobre ausentismo y crearon categorías de motivos. El primer motivo tiene que ver con evitar la escuela por temas emocionales, algo que se vio mucho después del COVID, cuando los estudiantes sentían una dificultad muy grande para separarse de su familia”, expuso.
Otra de las categorías de ausentismo tiene que ver con los estudiantes que no asisten a clase por decisión propia, ajenos al consentimiento familiar. “También tenemos el abandono por parte de los padres, cuando los retiran de clase ya sea por vacaciones o porque deciden que la educación que el centro educativo les brinda no es la correcta”.
Finalmente, mencionó como otra de las categorías a la expulsión, “algo que es cada vez más común en Canadá, en particular para los estudiantes que tienen comportamientos disruptivos o discapacidades, y no son contenidos de manera adecuada en los centros educativos y de alguna manera terminan siendo suspendidos o expulsados”.
“Hay motivos totalmente diversos para el ausentismo y por eso nuestra solución también tiene que ser sumamente multifacética y diversa”, afirmó.
“Uno de los factores más importantes que influye en este aspecto, es el clima escolar y lo menciono porque a veces perdemos de vista que el clima escolar también incluye a los educadores y a los adultos, y que es importante desde la perspectiva del estudiante claro, pero también desde la perspectiva de quienes trabajan en el centro educativo y de las familias”, valoró.
Intervención multidisciplinaria
Con respecto a la realidad abordada en investigaciones recientes y basada en su propia experiencia, señaló que cada vez más estudiantes requieren de un enfoque multidisciplinario con el objetivo de atacar al ausentismo crónico.
“Los investigadores con los que trabajo en Canadá, crearon la Asociación Canadiense para la Asistencia Escolar, que en los últimos años ha tenido éxito promoviendo colaboraciones con investigadores en universidades y con agencias de servicios sociales de salud mental, de consumo problemático de sustancias y con otro tipo de instituciones que brindan servicios para esos estudiantes que no concurren a los centros educativos”, relató.
“Empezamos con la Universidad de Ottawa y ahora contamos con la colaboración de más de 25 socios, que trabajan en la comunidad junto a estudiantes, familias y consejos escolares francófonos y angloparlantes, para hacer un trabajo que no es fácil. Las personas tienen opiniones y suelen ponerse a la defensiva cuando hablan de sus territorios, porque cada uno tiene su propia experiencia. A pesar de todo, tenemos que hacer ese trabajo para abordar este problema complejo, pues necesitamos hacerlo en compañía de otras agencias y con recursos que nosotros no tenemos”, destacó.
“Espero que sepan que el ausentismo no es un problema que el sistema educativo puede resolver por sí solo. No es algo de lo que se responsabilice sólo a los educadores o a las familias, este es un problema que debe ser abordado de forma colaborativa, por parte de todos esos grupos, desde muchísimas perspectivas, y todos tienen que asumir la responsabilidad de este problema”, sentenció.
En este sentido, hizo énfasis en la importancia que tiene para incidir en esta problemática la recopilación de datos. “Esta es en sí misma una intervención profunda: en el momento en que uno ve la cifra de ausentismo para una clase, para un centro educativo, para un país. Es el momento en que uno empieza a reflexionar de forma muy poderosa, y si no tenemos esos datos, el resto no importa mucho. La recopilación de esos datos es clave para comprender e intervenir”, manifestó.
También mencionó las posibilidades de mejora que ofrece el compartir estas cifras con las familias de los estudiantes, que en muchos casos, al tomar conciencia, pueden incidir rápida y positivamente en esta realidad. “Para otras familias este cambio llevará años y será lento, y posiblemente deba involucrar apoyo en el área de la vivienda o de la salud mental. Es posible realizar cambios rápidos, pero no serán posibles para todos los estudiantes que presentan un ausentismo crónico”, concluyó.
Políticas educativas
El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, destacó que históricamente existe una tensión relacionada con la participación de las generaciones más jóvenes en la sociedad. “Varela proponía que los padres y madres que no mandaban a sus hijos a las escuelas fueran presos, y eso no lo planteaba porque todo el mundo estaba en la puerta de la escuela queriendo entrar, lo hacía justamente porque ahí había un desafío”.
“Cuando miramos por ejemplo lo que pasaba con las escuelas agrarias de alternancia, sucedía algo similar. En el medio rural muchas familias no valoraban que los gurises estuvieran en el sistema educativo, porque priorizaban la actividad que se hacía en la producción familiar. Y UTU propuso que se formaran para producir mejor, entonces estaban unos días en el centro educativo, y otros días trabajando con la familia”, indicó.
En este sentido, opinó que la preocupación por el ausentismo es relativamente novedosa y que puede rastrearse a partir de la segunda mitad del siglo XX.
“Tenemos que estar todos de acuerdo en que tenemos un problema y ver cómo lo mejoramos. Partiendo de la forma en cómo se registra, hasta la interacción de la educativo con otras políticas, como las políticas de ciudad, las cuestiones del medio, la protección social, la salud mental, políticas de seguridad del camino a la escuela… Donde miremos hay un conjunto de evidencias de que hay otro montón de políticas que inciden sobre la asistencia, además de lo que podamos hacer las instituciones educativas y las familias”, reflexionó.
“Si la cañada no da paso y hay que salir con las patas en bolsa, porque el barro llega hasta la mitad de la pierna, está difícil, y sabemos que esto moviliza otro conjunto de cosas que la sociedad tiene que corregir, como el camino seguro a la escuela, que para miles de gurises es un problema todos los días”.
Instrumentos
Por su parte, la gerenta ejecutiva de Ceibal, Irene González, destacó la importancia de que los investigadores se sumen a integrar el Fondo Sectorial de Educación: “Uruguay necesita reducir la tasa de ausentismo, poder ofrecer un instrumento, un incentivo para coordinar esfuerzos, para que la Academia esté alineada con lo que es un prioridad definida por el sistema educativo, como es reducir el ausentismo. Esto da una oportunidad importante”.
El director de la ANII, David González, expresó que el objetivo final de la investigación es vivir en una sociedad mejor y, para eso, “es fundamental que pensemos en la educación, en las mejoras necesarias y en la importancia de que eso llegue a todos los uruguayos y no quede solamente en algunas élites”.
Por otro lado, la presidenta de Ceibal, Fiorella Haim, señaló la importancia de contar con la colaboración de los investigadores para aportar soluciones a la problemática del ausentismo. “Nosotros trabajamos codo a codo con la ANEP y podemos llevar al aula en conjunto con ellos en forma muy rápida, las ideas que surjan”, manifestó.
Gabriela Verde, subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, celebró la oportunidad que representa el resultado del trabajo entre diferentes instituciones, “que seguiremos muy atentos, con el desvelo de que para el acceso democrático y el conocimiento, si no están en el aula y la trayectoria no es firme y contundente, el acceso a la educación se verá vulnerado”.